Pensamientos Sueltos

El placer de no conformarse.


A lo largo de mi vida (sepan que ya cuento con cincuenta y un años) he realizado múltiples tareas. Es decir he pasado por varios trabajos. Ademas he comenzado diversos experimentos o iniciativas con diferentes resultados. Antes que eso por supuesto realice mis estudios correspondientes. Jardín de Infantes, escuela primaria, secundaria (en mi caso fueron seis años de escuela industrial) y a posteriori una muy corta e inconclusa carrera universitaria de escasos dos años de longitud.

He trabajado por mas de diez años en un canal de televisión, he vendido libros, panificados, ropa, seguros de vida, coches y camiones de la marca de la estrella, neumáticos. Una vez rompí todo el patio de atrás de mi casa para poner un pequeño invernadero de madera y nylon para hacer un vivero y vender plantas. Vendí publicidad. Tuve mi propia empresa de videos. Trabajé como cámara para diversos canales de televisión tanto a nivel local como nacional. Trabajé de fotógrafo. Produje mis propios programas de televisión para el canal ce cable de mi ciudad. Y seguramente me olvide de alguna que otra cosa más.

Además del vivero en el fondo de mi casa, un vez intente montar un criadero de caracoles y comencé a experimentar con recipientes transparentes  que ubicaba en el comedor de mi casa. Si ya se, no es bonito de ver. Pero no tenia otro sitio.

Siempre me tuve como un culo inquieto y que me aburrían las rutinas. Asumí que mi carácter era de índole creativo y necesitaba siempre estar generando algo nuevo y ponerle todo el ímpetu que fuera capaz para lograr mi objetivo. Ir saltando de idea en idea, convencido que era lo que quería, y dejando la vida en ello. Cuando la cosa no resultaba  como esperaba barajaba y daba de nuevo.

Nunca me gusto trabajar en relación de dependencia y las veces que lo hice, casi siempre, ocupé cargos que me permitían andar suelto. Casi nunca trabajé en una oficina. Mis horarios me los maneje yo y me he movido libremente aunque siempre poniendo mas empeño del necesario para “cumplir con lo establecido”.  Pero siempre había algo que me hacía cambiar lo que era “aparentemente seguro” por algo, digamos,  más incierto.

Esto me acompaña desde que tengo memoria y lo aplico en todos los aspectos de mi vida. Hoy cuando viajo, por ejemplo, prefiero viajar a ciegas sin investigar mucho del lugar a donde voy solamente para descubrirlo personalmente. Siempre entendí que este era mi carácter.

Sumado a esto los críticos y detractores que nunca faltan y constantemente opinan: Que me canso enseguida. Que necesito cambiar cada cierto tiempo. Que no puedo ser consistente en nada de lo que hago. Que nunca tengo un trabajo convencional. Que siempre invierto demasiado esfuerzo y empeño en cosas que no valen la pena. Etc, etc, etc…

De más esta decir que esto siempre me trajo aparejado mil y un conflictos dentro de  mi entorno y más aún en el más intimo. El reclamo es permanente. Y la queja a la orden del día.

Toda mi vida me plantee y replantee si esta forma de ser, este “carácter” en realidad no era otra cosa que falta de madurez, o irresponsabilidad para con mis “obligaciones”. Si realmente yo tenía derecho a pretender hacer lo que quería y no lo que estaba establecido que hiciera. En definitiva cuatro hijos demandan atenciones y se exigen ciertas garantías de que su vida se desarrollará “según lo establecido”. Y eso, esta claro, era  mi responsabilidad. Entonces, ¿tenía yo el derecho de poner en riesgo su “normal desarrollo”?. ¿Era verdad que no era serio en la forma de conducir mi vida?.

Debo decir que más de una vez esas voces me hicieron dudar. El sentimiento de culpa casi puede conmigo. Pero no. He logrado no caer derrotado ante esa “normalidad”.

Hoy, a los cincuenta y un años he descubierto por fin que es lo que soy: soy un inconformista. Menudo adjetivo eh. En realidad no tiene un buen sonido la primera ves que se lo escucha. Hay que repetirlo más de una vez para hacerse amigo del susodicho vocablo. La primera vez hasta suena a insulto. pero si empezamos a analizarlo con detenimiento va perdiendo su fealdad.

¿Que es un inconformista?. Bueno, en principio no parece muy difícil entender el significado: es una persona que no se conforma. Y ya está. Es eso. así de simple.

Pero ¿que no se conforma con que?. Ah bueno. Aquí ya la cosa cambia. Están los que no se conforman con nada. Esos ya son otra cosa. Esos son un problema. Esos no tienen solución. Nunca les viene ni les vendrá bien nada. Nunca. Esos no tienen cura.

Yo prefiero ser de los inconformistas que se rehusan a seguir lo establecido. Los que no se conforman con lo convencional, con lo que todos dictaminan que debe ser. Los que se niegan a sucumbir ante un camino preestablecido y en apariencia seguro y acotado. Dentro de parámetros “normales” y sin salirse de los carriles determinados.

Yo no me conformo con lo que marca el designio de la sociedad. De eso me aburro. Me canso. Me fastidio.

Yo busco libertad. Y ¿que es la libertad?. Si a cada uno de los que está leyendo esto le preguntara que es la libertad obtendría tantas respuestas distintas como lectores tenga. ¿Entonces que?¿La libertad no existe? Si nadie se pone de acuerdo con la definición no debe ser muy real ¿no?.

Pero sepan que ocurre todo lo contrario. La definición de  libertad la tenemos cada uno de nosotros. La LIBERTAD es la capacidad que tiene cada uno de hacer lo que realmente quiere sin frenos ni impedimentos. Mmmmm. Esto suena a muy utópico y ambiguo. Quizá sí, porque negarlo. Pero en realidad es así. O acaso usted, que esta leyendo esto, nunca se puso a pensar en lo que haría si tuviera la libertad para hacerlo. A que sí. Pues ahí está.

¿Alguna vez se preguntó que es lo que realmente quisiera hacer en su vida?. No me conteste que ser feliz o tener salud o que los suyos no sufran. Digo: ¿que es lo que más quisiera hacer en su vida?. Vamos piense. Y no se ponga trabas de antemano. Deje que fluya la idea de lo que realmente quisiera. Aunque de primera le parezca una locura. Nadie dice que sean cosa s facilitas. Normalmente lo que realmente queremos es complicado, caro o se nos presenta como casi imposible o sino es ilegal. Puede ser viajar, mudarse de país, emprender, escribir, pintar, componer, fundar una ONG, inventar algo, investigar, dejar todo e iniciar un voluntariado, etc, etc, etc… y mil etc más.

Ahora le hago otra pregunta: ¿que se lo impide?.  Ahhhhhh   ahora aparecen mil cosas. El dinero, el tiempo, la familia, el trabajo, las obligaciones, los compromisos y una que es la  peor de todas: ¿que dirán?.  Que sepa señor mío, o señora,  que si estas son las razones que más pesan en su decisión es Usted un conformista y eso sí que suena feo. Muy feo. Pregúnteselo otra vez. ¿Es verdad que hay tantas cosas que se lo impiden?. ¿No será que usted mismo se boicotea?. Piénselo otra vez. ¿No le gustaría romper con tanto esquema, tanta estructura y realmente disfrutar de su propia libertad para hacer lo que realmente quiere en esta vida? ¿De que tiene miedo?. ¿De que no halla  vuelta atrás?. Eso se lo puedo asegurar yo. Nada será lo que era antes. Pero ¿quién le dice que va a ser malo?. ¿No se planteó que el aprendizaje que le deje esa nueva experiencia valdrá mucho más que cualquier cosa que halla dejado atrás?. ¿Que la riqueza de la experiencia en sí sea lo único que le quedará con el paso del tiempo?. ¿No le parece que si no está contento con su vida actual sea el momento de plantearse un cambio de vida?. ¿O se va a conformar con la que vive por que es mas “segura”?

Vivimos una vida que, aunque efímera en demasía, empleamos en perseguir objetivos que nunca están dentro de nuestros sueños. Objetivos que fueron impuestos por una sociedad que no mira por el interés de cada individuo sino el del conjunto y a pesar del individuo. Vivimos tratando de acumular materiales que muy pocas veces logran acercarse a nuestros sueños. Y los sueños solo son sueños si no los convertimos en realidad. Porque los sueños, sueños son, decía un tal Pedro.

Cuando escuchamos que alguien cumplió su sueño lo primero que se nos ocurre decir es: que bueno que lo pudiste hacer, yo lo haría pero es que … Y aparece una larga lista de razones que más que razones son excusas.

Y resulta que hay  todo un movimiento de gente que es inconformista y que quiere cambiar su vida y lo hace. No deja todo a lo loco y se pone a lo suyo. No. Lo programa, lo trabaja, lo desarrolla y lo hace. ¿El resultado?. Es lo de menos. Lo importante es el cambio. No conformarse y hacer algo. Convertir un sueño en una realidad y ese es el cambio. En el mundo hay mil ejemplos de gente que es libre y hace lo que quiere. Lo importante es querer hacerlo nada más y las trabas caen por su propio peso.

Si todo lo aquí expuesto le pareció una tontería, le pido mil disculpas por robarle su tiempo y agradesco su interés. SI por el contrario usted piensa mas o menos como yo sirvase leer este Manifiesto de Chris Gullebeau que quizá ayude un poco.

Resulta ser que yo no soy un veleta o un irresponsable como decían muchos allegados y familiares, en realidad yo soy un inconformista y estoy en camino de hacer lo que realmente quiero. Ese es mi objetivo.

Gracias por leerme y  por seguirme. ¿Que , aún no me sigues?.  Ya  tardas.

Carlos O Bowen Saiz

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3 thoughts on “El placer de no conformarse.”

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