Pensamientos Sueltos

Año sabático


Globo terraqueo
Globo terraqueo

Cuando Lucio y Rocío me dijeron que tenían novedades que contarme me imaginé una serie de cosas donde la primera, por supuesto, fue que Rocío estuviese embarazada. Ya Pedrito tiene cerca de 3 años y en términos de normalidad es un buen momento para buscar el hermanito/a.

Eso en términos de normalidad.

Juro que di por sentado que esa era la novedad y no le di más vueltas al asunto. Esa noche nos juntaríamos y ahí develarían el secreto, que como yo soy muy perspicaz, ya lo había adivinado. Pues no.

Nada mas lejos de la realidad.

Mis amigos querían contarme que dejaban todo y se iban a viajar por medio mundo. Se tomarían un tiempo sabático.

Pidieron una excedencia laboral y hala, a volar.

No es posible tomar conciencia de la velocidad con la que mi mente comenzó a procesar la información que por mis oídos entraba. Creo que mis neuronas batieron récords de conexiones y transporte de ideas. Preguntas que se respondían, otras que quedaban en el aire. Todo en milésimas de segundo y todo esto tratando de que no se trasmitiera a mi cara y denotase una expresión. Fue un esfuerzo muy grande debo decir.

Lucio seguía dándome detalles de la experiencia que estaban programando y mi cabeza luchaba por comprender.

Dejarían atrás todo cuanto poseen. Dejan trabajos, como ya dije, entregan el piso donde residen, venden muebles, coche, moto, en fin, se despojan de todo los que les da soporte para emprender un viaje medianamente concertado pero que tiene grandes cantidades de huecos libres. Huecos libres que se dejan para lo que surja.

Me explican también que el viaje es muy costoso si se hiciese en condiciones turísticas normales (hoteles, restaurantes, excursiones, etc, etc…) pero que ellos lo harán en plan semi mochileros. Con muy pocos petates para transportar y valiéndose  del couchsurfing. ¿lo queeeeee?. Perdón. ¿Nunca escucharon hablar del couchsurfing? Es un sistema internacional ya convertido en red por el cual básicamente se ofrece el sofá a un viajero desconocido a fin de que pase la o las noches que pacten. Quien dice sofá dice cama, colchón en el suelo o lo que sea. Existen también sitios donde se puede “pagar” el alojamiento y la comida mediante unas horas de trabajo. Esto se da más en granjas o establecimientos rurales donde uno puede ocuparse de darle de comer a los animales o recoger frutos por unas horas y con ello “ganarse alimento y cobijo” para ese día.

Esto, obviamente, ya esta todo organizadito. Existen muchas organizaciones y páginas web en el tema.

A esta altura mi mente totalmente al borde de la crisis entraba en conflicto con sí misma.

El  “Estos dos están totalmente locos, dejar todo e irse. Con el nene chiquito. Sin saber a donde van a parar. Durmiendo en cualquier lado. Comiendo vaya a saber uno que cosas” fue dejando paso al  “Joder, eso tiene que estar bueno. Dejar todo atrás e irse, sin ataduras, sin fechas estrictas. Saber que si pinta quedarse en algún sitio por mas tiempo lo puedes hacer. Que si se cuadra desviarte del planing original no pasa nada. Que si te sale trabajo en algún lugar del mundo que te agrade te quedas”.

Al primer sentimiento de horror le sucedió el de la envidia, sana, pero envidia igual. Luego sobrevino el de veneración: hay que tener cojones para semejante movida y eso es digno de loa y alabanza.

Más me seguían contando y más me entusiasmaba con la idea, al punto de imaginármelos recorriendo mundo. Soy muy afecto a ver programas y documentales de viajes y en cierta forma los veo en las situaciones que plantean los protagonistas de esos programas.

Como suele pasar cuando te lastimas una parte del cuerpo y en los días siguiente no haces más que golpearte la parte lastimada una y mil veces. O como cuando te compras un coche cuyo modelo  nunca antes habías visto y a partir de ahí los ves hasta en la sopa, comencé a ver que el  concepto  del año sabático se volvía recurrente. Resulta que leo bastante cantidad de blogs y muchos de ellos parten de la idea de tomarse un tiempo sabático y recorrer mundo, simplemente  con un pasaje de ida. Gente que deja todo, igual que Rocío y Lucio, y se van. Comencé a ver avisos en el metro cuyo reclamo publicitario  es el del año sabático. Comencé a escuchar casos similares de amigos o primos de amigos y sus primos. Y esto me hizo pensar.  Sí sí, lo lamento. He pensado.

¿Qué fuerza poderosa nos atrae a hacer estas cosas? Cómo nos hemos alejado tanto de lo natural para llegar a sentirnos tan agobiados con nuestros trabajos, nuestras casas, nuestras posesiones y el día menos pensado decidir despojarnos de todo lo que nos ata, nos retiene como una pesada ancla y no nos permite desplazarnos libremente? Porque dejamos que todo este entramado de redes, bancos, obligaciones, deudas y presiones nos lleven a tomar determinaciones tan drásticas como la de Rocío, Lucio y Pedrito y la de tantísimos otros más. ¿Que nos impide ser libres en nuestro día a día y no tener que llegar a esta saturación?. Porque esto no es solo el resultado de poseer un espíritu aventurero. Esto es sinónimo de estar harto, disconforme con los resultados obtenidos. No se el caso de cada uno en particular pero se me ocurre que esto no se decide sin un motivo de base. Uno gordo.

Algo estamos haciendo mal para que llegue el momento en que todos nos planteemos decir basta, poner un punto final, dejar todo atrás y emprender un viaje  hacia lo desconocido. Suena muy de ciencia ficción pero es la idea que me asalta. Es mejor ir a la aventura y que esta se vaya develando a nuestro paso a quedarnos con la situación que nos asfixia. Esto, mas allá de lo romántico y aventurero me parece muy fuerte. Ojo no digo que no esté bien hacerlo. Todo lo contrario. Yo mismo soy partidario de las salidas a ciegas y dejar todo librado al azar y al destino. Soy de los que comienzo mis viajes sin tener un destino claro o si lo tengo, no saber mucho de lo que me voy a encontrar al llegar y no contrato excursiones ni visitas guiadas. Voy por libre. Y esto del año sabático viajando me parece una idea de lo mas fantástica, arriesgada, pero fantástica ( el riesgo de lo desconocido es lo que la hace fantástico). Pero me llama la atención que tanta gente tenga la necesidad de dejarlo todo y salir a la aventura. Creo que algo está pasando y es muy heavy. Insisto, no conozco los motivos de nadie.

En la vida hay cosas mas importantes que otras. Eso está claro. Lo que no todos tienen  muy claro aparentemente qué es lo más importante. Y en realidad cada uno de nosotros, individuos, parejas, unidades familiares, debemos definir qué es lo más importante para cada uno de nosotros, para nuestra pareja o para nuestra unidad familiar.

Mis amigos han entrado a formar parte de un importante club. No es que sea muy selecto. De hecho esta abierto a quién quiera entrar. No hay cuota de ingreso ni te debe presentar otro socio. Solo hay que decidirse por entrar o por quedarse fuera. Tan simple como eso.  El club es el de los que creen… no, no… de los que están seguros que el “ser”, el verbo,  es mucho mas importante que el “tener”. Y que uno “es” cuando, entre otras cosas, hace lo que le gusta. Desarrollar el “ser” implica despojarse de ataduras y de grandes pesos que lastran nuestro andar consumiendo una energía que debemos utilizar para lo otro, lo importante.

Como dice Lucio: El éxito y los logros, según el marco impuesto por esta sociedad y en los tiempos actuales están más relacionados con el “tener” que con el “ser”, y el tiempo que ocupamos casi obligatoriamente en conseguir el “tener” nos quita la posibilidad de desarrollar el “ser” y nos aleja de otros “seres”. Por aquí pasan sus motivos.

Dejando de lado el análisis técnico de la situación global vuelvo al viaje de Rocío, Pedrito y Lucio a los cuales seguiremos a travez del blog que están empezando a armar para plasmar todo el viaje. Desde aquí iremos brindando información.

Decirles que realmente los envidio con todo mi corazón, que estaré a su lado en cada minuto del viaje, y por supuesto que estaré aquí para recibirlos cuando regresen con los brazos abiertos para darles el más gigante de los abrazos y dispuesto a que se me borre la raya del culo escuchando sus vivencias mientras compartimos un Malbec, o los que se necesiten.

Buenos vientos.

 PD  hay un libro de un genial blogger llamado Chris Guillebeau: “El arte de no conformarse”.  Este libro puede ser de mucha utilidad si comulgas con la idea de dejar de pertenecer al rebaño y hacer lo que verdaderamente quieres hacer.

Puedes comprarlo en Amazon directamente o utilizar este enlace que te llevará al mismo sitio pero que, si lo compras, yo ganaré una pequeña comisión sin que ello repercuta en el precio final.

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